Hemos llegado a las 13.30 al hotel, dejamos las cosas y decidimos ir a comer algo y luego pasarnos por el mercadillo de artesanía que hay al lado del hotel.
El hotel está super céntrico así que en realidad para llegar a la calle principal solo hay que bajar 2 calles. Es peatonal y se supone que tiene un montòn de tiendas y restaurantes. Pero deben estar cerrados hoy que es domingo, vamos buscando algún sitio que nos inspire pero no encontramos nada. Ya como última opción entramos en zuppe, un sitio de sopa, ensaladas y sanwiches que parece, en principio, barato y con buena pinta... además tienen cerveza artesanal!! Menudo error!! Que mala estaba la birra!! Eso sí por lo menos las etiquetas son chulas.
Después vamos al mercadillo a ver si nos gastamos nuestros últimos colones... pero ya estamos muy cansadas de comprar cosas, así que, después de recorrerlo varias veces, nos vamos al hotel a ducharnos y reponer algo de fuerzas, son las 17.00.
A las 18.30 viene a buscarnos Carol para llevarnos a su restaurante favorito de comida Tica, pedimos tamales, empanada, chorreada, platacones con frijoles y guacamole, tortilla con queso y natillas y revuelto de chorizo con patatas. Así puesto, parece que va a ser todo un poco fuerte de sabor. Todo lo contrario, para mí que le tienen que echar más sal para porenciar el sabor o algo así.
Cuando ya estábamos terminando han venido los padres de Carol y su hermana porque querían conocer a Soledad, después de oir hablar de ella durante tanto tiempo. Son unas personas encantadoras, además de super cultas, al día y parece que muy buenas y sensatas. Hablamos de politica, de inmigración, de lo que ocurre ahora en el Mediterráneo, en Haiti, en Siria... y nos dicen que puesto que él se acaba de jubilar tienen pendiente ir a Europa, así que, les esperaremos con los brazos abiertos!
Ya a la vuelta en el hotel a eso de las 21.30, Soledad y yo yo decidimos ir a gastarnos nuestro bote de noches de marcha al bar que vimos el primer día. Es un bar de música rock donde en el piso de arriba ponen una música y en el de abajo otra, mientras que en el barra, donde estamos sentadas, se escucha solo cacofonía, pero como estamos las dos muy metidas en la conversación nos da un poco igual, y mientras tanto van cayendo cervezas ... a eso de las 23.30 decidimos volver al hotel a dormir que mañana hay que aprovechar el último día.
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